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Ndako na ngai

 

 

Mpiana y Claude. Dos historias diferentes y un único denominador común: ambos fueron tachados de ‘brujos’. El fenómeno de la ‘brujería’ está provocando apasionados debates en el Congo, y especialmente en su capital, Kinshasa.


Para complicar las cosas, las iglesias pentecostales o apocalípticas, con su mezcolanza de Biblia y creencias locales, enfatizan las supersticiones y los miedos de las gentes. Algunos predicadores, con irresponsable temeridad, lanzan un día sí y otro también sermones encendidos para poner en guardia a los fieles sencillos sobre el peligro de los ‘niños brujos’.

 

Llamamientos odiosos que incitan a los fieles mirar con atención ‘a los niños taciturnos, o con ojos enrojecidos o que se hacen pipí en la cama’. Todo ello alimenta una auténtica caza de brujas, nunca mejor dicho.


El Gobierno intenta encauzar el problema con campañas informativas pero ya es demasiado tarde. Pocos son los habitantes de Kinshasa que no crean firmemente que la ‘brujería infantil’ existe. El drama de los mal llamados ‘niños brujos’ ha alcanzado proporciones gigantescas y ha forzado a las organizaciones humanitarias a lanzar un grito de socorro.

 

Mpiana y Claude conocen bien este drama. Lo vivieron en su propia piel y ahora luchan por borrar esa pesadilla. Un afecto negado en la infancia, y ya nunca recuperado, llevó a estos niños a sentirse rechazados por su propia familia. La acusación que pesa sobre sus espaldas es verdaderamente terrible: la familia ha decretado su expulsión definitiva. De nada han valido las peticiones y las mediaciones. Los niños deben permanecer lejos. No quieren saber nada de ellos. No son ya parte del núcleo familiar.
¿Qué hacer ante este rechazo? ¿Cómo construir un pequeño futuro para ellos? La caridad creativa siempre encuentra un camino alternativo. El pasado diciembre, hemos lanzado la idea de construirles ‘una casa’, un lugar donde los ahora jóvenes rechazados pudieran vivir. Empezó, así, una recogida de fondos que ha dado buenos frutos. Mpiana y Claude han podido ver realizado su sueño, una ‘ndako na ngai’, una casa para mí. Pero tener una casa, no da la completa autonomía. Hemos pensado que tenían que aprender un oficio. Y así ha sido. Mpiana es panadero y Claude es pintor. Les hemos acompañado durante seis meses.

 

Hemos evaluado su capacidad para vivir en autonomía. Hemos corregido y aconsejado. Ahora ellos son los artífices de su propia vida.
Me siento obligado, en nombre de Mpiana y de Claude, a dar las gracias a cuantos han colaborado en este proyecto, que no termina aquí; éste ha sido el modelo para futuros casos de inserción.

 

 

 

 

Gracias a los socios y simpatizantes de PUENTES que desde el primer momento han acogido con calor esta iniciativa. Muchos chicos viven en nuestros centros. Muchos de ellos pueden volver con sus padres o con algún familiar. Para otros, tristemente, esto no es factible.

 

 

Creemos que es importante mantener este programa que permitirá a otros jóvenes decir ‘ndako na ngai, matondo mingi’, una casa para mí. ¡Muchas gracias!.

 

Hno. Mauro Cecchinato. Responsable del programa.

 

C/ Luis Guanella, 3 - 34005 PALENCIA - Tfno. 979 74 43 27

 

e-mail: puentesongd@yahoo.com - web: www.puentesongd.org